Cuaderno Triballe
Piedras naturales y viajes: cómo cuidarlas cuando las llevas de vacaciones
Maleta, playa, cambios de clima: viajar es uno de los momentos donde más fácil se daña una pieza de piedra natural. Algunas recomendaciones simples.

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Viajar significa cambios de clima, más horas al sol, maletas donde las piezas se golpean entre sí, y actividades (playa, piscina, trekking) que no siempre son compatibles con una joya de piedra natural. Estas son algunas recomendaciones simples antes de armar la maleta.
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Guarda cada pieza por separado, no todas sueltas juntas:
Si vas a llevar más de una pieza, lo más seguro es guardar cada una en su propia bolsita o en un estuche con compartimentos separados: sueltas y juntas dentro de una maleta se golpean entre sí durante el viaje y pueden rayarse. Llevarlas puestas también evita el roce, pero no siempre es práctico si son varias piezas.
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Dureza y resistencia a golpes no son lo mismo:
La dureza mide qué tan fácil se raya una piedra, no qué tan bien resiste una caída o un golpe: una piedra dura igual puede astillarse con un impacto fuerte. Para actividades al aire libre, prioriza piezas compactas, sin colgantes sueltos ni bordes delgados, y deja las piezas más delicadas para los días de menos actividad.
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Playa y piscina, mismo criterio de siempre:
Igual que explicamos en nuestra nota sobre el cuidado en días de calor, cloro y agua de mar no son amigos de una piedra natural: sácate las piezas antes de meterte al agua, sea en tu ciudad o de vacaciones.
Una lectura para guardar.





